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Subsidio o Prestación: Cuando las expectativas se alejan de la realidad



Hola a todas y a todos. La situación que hoy os planteo, efectivamente tiene su aquel. Me ha dado mucho que pensar la pregunta formulada por un alumno de Trabajo Social al respecto.

La situación que este plantea, me consta es real, se suele dar en casos bastante aislados, y vendría a ser la siguiente: 
Interno excarcelado, procedente de un entorno familiar bastante normalizado, con un nivel educativo, formativo y laboral más o menos estable, que ingresa en prisión y decide que no quiere perder el tiempo dentro sin hacer nada, con lo que pronto consigue un puesto de trabajo productivo en su módulo. Tras su salida de prisión, se presenta en las Oficinas del SEPE para hacerse la tarjeta de desempleo e informarse de la ayuda económica que le corresponde, mientras intenta conseguir otro trabajo o la readmisión al que tenía antes de ingresar, y cuyo cese merecería un aparte, ¡vamos que le hicieron la cama!...

Atónito, le explican que tras haber trabajado durante algunos meses en un destino remunerado y salir en libertad, se encuentra con que tiene una gran cantidad de años cotizados con una base bastante alta, pero tras su excarcelación, ve como le han aplicado la media de los seis últimos meses para calcular su prestación, bajando esta inevitablemente, a niveles mínimos.





Este usuario insiste en compararse con otros internos de su módulo, que lo único que hacían (según él, claro) era salir al patio y alguna que otra actividad, y que en su misma situación y, tras ser excarcelados, acuden igualmente al SEPE donde tendrán derecho a un Subsidio por Excarcelación (ya escribí una entrada explicando este tema, que también tuvo alguna que otra polémica)  de seis meses que se pueden prorrogar hasta 18, siempre que cumplan con los requisitos para poder tener acceso a este, los cuales tienen prácticamente todos los excarcelados que han cumplido condena durante más de seis meses.
                                                 
En otros casos, con usuarios con unas características personales, familiares y sociales muy parecidas a las descritas en el caso anterior, lo que les ha ocurrido, es que le corresponderán menos meses de prestación por desempleo que los meses que cobran los que consiguen el subsidio, después de haber estado prestando sus servicios al Centro Penitenciario, ojo, siempre por voluntad propia y cobrando por ello, una cantidad simbólica, pero que mientras están aquí, resuelve muchas papeletas. La situación económica de estos, se agravará aún más si la persona en cuestión no tiene cargas familiares, con lo que tras la finalización de la prestación, no cabe subsidio alguno.

Y rizando el rizo, el singular caso de un interno, que ingresa como preventivo durante 16 meses, y tras salir en libertad provisional a la espera de ser juzgado, cobra los 18 meses de subsidio por excarcelación. Después saldrá el juicio por el que se le condena a 2 años y medio. Ingresa de nuevo para terminar de cumplir su condena y tras su puesta en libertad (segunda ya por la misma causa), vuelve a solicitar y se le aprueban otros 18 meses de subsidio. En total, 36 meses de ayuda por una misma causa. Espero haberme explicado bien...





Volviendo al planteamiento inicial, no me queda más remedio que darle la razón. Pero por otra parte, a la hora de rebatir el tema, al igual que lo hice con este alumno, tengo que comentaros que al perfil de interno o interna con buena predisposición al trabajo y con una mínima formación tanto educativa como profesional, que no presentan problemas de consumo de ningún tóxico, seguramente, les costará muchísimo volver a entrar en el complicado mercado laboral actual, pero por supuesto, siempre tendrán infinitas más posibilidades, que las personas cuyo objetivo tras haber estado en prisión, es el cobro de una ayuda de 426 mensuales durante 18 meses. 

Sin entrar en planteamientos, pro o contra ayudas sociales, que aquí cada una/o puede opinar lo que de quiera, y cuyo debate voy a dejar en modo ON, sí he querido aprovechar para comentar acerca del asunto, ya que no he tenido tiempo suficiente para abordar este tema como me hubiese gustado hacer.
             
                                                       
El alumno en cuestión se quejaba de que su conocido, al que nos hemos referido anteriormente, no había sido informado previamente de que tras su salida, podría encontrarse con este panorama, económicamente hablando.
No creo que como profesionales, tengamos que entrar en este tipo de advertencias, sí informar con naturalidad si se nos consulta al respecto, y por supuesto, facilitar en lo que podamos el que hagan el mayor número de actividades durante su estancia, porque esto es lo que reflejará el PIT (Programa Individualizado de Tratamiento) de cada uno de los internos. Y si uno de los objetivos propuestos en su programa, es el mantenimiento de su actividad laboral de manera activa, y podemos conseguir un trabajo que sea adecuado a su perfil, por descontado, que mi linea a seguir va a ser esta.

Imposible contentar a todo el mundo ¿No creéis?



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