Pi, pi, pi, pi,... Pi, pi, pi, pi.... Suena el móvil para que me levante. Cojo el coche y voy viendo con envidia como la gente va corriendo por el Paseo Marítimo a la misma hora en la que yo mismo lo he estado haciendo gran parte del mes que hemos abandonado... "Al menos tengo trabajo, que hoy en día no es poco" pienso para mis adentros... Tras algo más de 50 kilómetros aparco y ya empiezo a ver caras conocidas que te saludan y te comentan el buen color de cara que traes, lo relajado que se te vé, etc.... Suelto un suspiro de alivio al comprobar que la mesa de mi despacho tiene si cabe, menos papeles de los que yo dejé el último día de trabajo. Y sin tiempo de reacción suena la primera llamada: - ¡Sí! - "Hola José Manuel soy la nieta de X y llevo intentando localizarte varios días." Algo en mí hace encender la primera alarma de la mañana... X es un señor de más de 85 años de una localidad eminentemente rural de la provincia que llegó derivado de...