Entre la cuesta o cuestón, el frío (aunque aquí podemos llorar con un ojo), el desbarajuste político y los políticos desbarajustados que hemos tenido que sufrir algunos más que otros, el mes de Enero que parece no terminar nunca, acaba como todo en la vida... Tampoco es que le tenga una especial inquina a este mes, creo que hay otros más deprimentes aún.
Y es que, amigas y amigos, necesito desahogarme de alguna manera, y con quién mejor que con todas y todos vosotras/os. La vuelta de las vacaciones ha sido realmente estrersante para unos más que para otros. No hablo en primera persona, ya que yo ni me acuerdo de la vuelta, pues parece que ha pasado una eternidad, cuando solamente han sido escasos veintitantos días.
No sabría explicaros que clase de fuerza telúrica o mal rollo ha acaecido por el módulo en el que trabajo, pero en cuestión de un mes algunos de los usuarios están mostrando una cara totalmente desconocida para mí, o tal vez, iluso de mí, está aflorando en ellos su verdadero ser. Es complicado de explicar con palabras, inclusive la alumna a la que tutorizo las prácticas de Trabajo Social lo ha percibido igual que yo, y así mismo lo hemos comentado en más de una ocasión.
Nada más iniciar el año tuvimos un suicidio, de una persona joven con la cual, aún sin estar en mi módulo, teníamos relación prácticamente diaria, pues siempre estaba acompañando tanto a los Educadores, como a la Monitora Ocupacional, y era difícil no cruzar unas palabras con él por cualquier patio o pasillo.

En otro orden de cosas más tangibles y mucho menos terribles, la decepción tras muchos, muchísimos meses de trabajo, charlas, entrevistas con familiares y no familiares, para intentar dar algo de luz a lo que para mi entender, eran dos cadáveres penitenciarios en toda regla, expresión esta que utilizo, pues nadie daba un duro por ellos, hablando en plata.
Con el paso del tiempo, y una mejoría visible, tanto física como a nivel relacional, empezamos a ir vislumbrando la posibilidad de que comenzasen a salir de permiso poco a poco, ya que además están en momentos muy avanzados de la condena y prácticamente no tenían tiempo real para conseguir beneficios penitenciarios más ambiciosos. Y creedme que costar, ha costado lo suyo.
Finalmente han logrado salir. El primero de ellos a la vuelta con un escrito de las Fuerzas de Seguridad de Estado de su localidad en el que no sale muy bien parado que digamos. Todavía me cuesta digerir las palabras del informe.
Y del otro que deciros, simplemente no ha vuelto...

Te quedas con una cara de j#!1|p$//@s después de esto, que al final hasta tendré que darles la razón a algunos compañeros funcionarios de la vieja escuela, cuando te dicen: "la cabra tira al monte, o es que no lo sabes".
Siempre he defendido el no estaticismo en las personas, que los cambios son posibles, es más, me consta que lo son, pero hoy sinceramente, no es un buen día para realizar defensa alguna...
Intentando positivizar este tipo de experiencias os diré que como bien dice una canción de no me acuerdo quién: "lo que no te mata te hace más fuerte"... Y creedme, es así.
Sin más, seguiremos aprendiendo.
Sin más, seguiremos aprendiendo.
Al leer esta tarde tu post me han dado ganas de coger la carretera e irme para Almeria y ahogar nuestras penas ante una buena taza de café o algo mas fuerte....
ResponderEliminarComo habrás adivinado me siento igual que tú, no sé si es el mes de enero, estas últimas fiestas que a nuestros usuarios no le sientan muy bien (ni a mi tampoco), o esas vacaciones que al final no tuve... Entre pesimismos e incertidumbres, esta cuesta de Enero se ha hecho demasiado cuesta arriba, pero tú y yo sabemos que no es la primera ni la ultima cuesta que tenemos que subir...también sabemos que si no seguimos creyendo en nuestro trabajo, no iremos cuesta arriba sino cuesta abajo y eso es mucho peor.
Claro que la cabra tira al monte, pero si le enseñamos que hay otros montes a lo mejor se sube a otro mejor. No quiero pensar en ningun momento que mi trabajo no sirve para nada, hay que asumir alguna derrota que otra, pero siempre vendrá algún nuevo usuario que nos haga sentirnos de nuevo dispuestos a seguir...
Completamente de acuerdo en que lo que no te mata te hace más fuerte, pero si hay que morir, "moriremos matando".
Ha sido en un momento de bajón cuando me he puesto a escribir estas cuatro letras y tengo que decirte que como terapia me ha venido de perlas. Al fin y al cabo, trabajamos con personas y como personas tomamos decisiones no acertadas a veces (por ambas partes) y te encuentras con situaciones desagradables que se te van de las manos. Gajes de nuestro oficio.
EliminarDe acuerdo en todo lo que dices: estamos en las trincheras, y si hay derrotas, algún día ganaremos alguna batalla y quién sabe, si no también la guerra.
El café y el post gintonic cuando quieras...
Un abrazo enorme que vuela ahora mismo pa Sevilla. ;)
La letra escrita te redime o te entierra, es un daga que salpica tu sangre o te hace morir de hambre y si esto te hace feliz, hasta la muerte te sabe
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