"¿22 años?, ¿Será broma no?" Eso nos decíamos mi mujer y yo cuando escuchábamos las noticias ayer al mediodía. Pues se ve que sí, que son 22 años de condena los que le han caido al hombre que entró en el domicilio del “honorable Sr. extesorero que esquía en Suiza”. Vestido de cura se metió en la casa del susodicho manteniendo retenidos a la “honorable esposa e hijo” y a la asistenta del hogar. La sorpresa es aún mayor cuando sigues entrando en materia y te enteras que la propia fiscalía le estaba pidiendo 18 años de condena , pero parece ser que ha tirado más la petición de la acusación particular o su humilde bufete de abogados por el “sustazo” que se llevaron. Esta “ pobre ” familia solicitaba entre 25 y 29 años de cárcel. Te dejo la sentencia aquí. No se puede justificar de ninguna de las maneras la actuación del condenado, pero ¿no producen igual o más daños irreparables otro tipo de delincuentes con delitos de sangre, violencia de géne...
¿Reinserción social y reeducación personal? ¿Utopías? ¿Realidades? Reflexiones, vivencias, anhelos, críticas, desesperación, buenos momentos y monumentales cabreos de un trabajador social en una prisión cualquiera...